Los Etruscos

Antes de introducirnos en el arte romano, no podemos dejar de mencionar el arte etrusco, ya que aunque fue una civilización que no alcanzó a formarse, su estilo artistico propio influenció de manera notoria el arte y la arquitectura romanas.

Los etruscos se ubicaron entre los cursos de los ríos Arno y Tiber, en el año 550 a.C. Crearon en Italia la más importante de las culturas anteriores a la romana y fue el único pueblo que creó una civilización y un arte evolucionado y bien determinado. Etruria fue siempre un pueblo marítimo, dedicado intensamente al comercio, especialmente con el Oriente; esto explica el nexo cultural que le une a Grecia durante todo el curso de su historia. Durante los dos siglos siguientes, fueron cayendo en poder de los romanos, una a una, las grandes ciudades etruscas. Finalmente, en el último siglo de la república romana, año 82 a.C. el pueblo etrusco no tardó en romanizarse.
Las distintas tendencias artísticas que abarcaron desde la época del siglo VII, VI, V, en adelante, se influenciaron unas a otras debido a las conquistas y al comercio. Por ejemplo, el arte de los etruscos fue muy dependiente del arte griego, influenciado por el arte jónico del Asia Menor, por el arte de Corinto y del Ática y finalmente por el arte helenístico. Podemos decir entonces que las tendencias que marcaron el arte etrusco son dos: la asiática y la griega. Como civilización, aunque su estilo era muy original, tuvieron la desgracia “de no haber tenido nunca tiempo de formarse”. 
Todas estas facetas artísticas griegas le suministraron fórmulas fructíferas, en especial por lo que respecta a la arquitectura, cerámica y artes plásticas. Pero sus características creativas que se manifiestan por la vivacidad del color y su gusto por la estilización, fueron inconfundibles. El arte etrusco era instintivo y dramático, fundamentalmente popular y artesanal con un efecto rápido de improvisación.
El arte etrusco es un arte dulce, feroz y dramático. Los etruscos son considerados un pueblo misterioso. Debido a que uno de los rasgos característicos de su civilización, fue su esencial preocupación por el más allá. Esto se refleja en la temática de sus frescos que evocan las danzas, los banquetes funerarios y todo lo dispuesto por la familia del difunto. El etrusco teme a sus dioses, misteriosos y secretos, y teme por tanto a la muerte. Su defensa consiste en hacer ver que no ha muerto, que sigue viviendo en el más allá. De ahí que el deber del artista sea, por una parte, reproducir fielmente los rasgos del difunto y, por otra, recrear en el mundo subterráneo la alegre seguridad cotidiana. Por lo tanto, podemos decir que el arte etrusco es esencialmente un arte aplicado (o práctico) y conserva a través de su desarrollo un carácter artesanal y decorativo. 
Etapas
Fase orientalizante s. VII-VI a.C.
Época arcaica s. VI-V a.C.
Época clásica s. V-IV a. C.
Época helenística s. lV-II a. C.
La fase de mayor esplendor es en el siglo VI a.C.

Al citar a Elie Fauré,  nos dice sobre los etruscos:

“Etruria, a la par que educadora de Roma, fue la etapa intermediaria de la civilización en su marcha hacia el Oeste.  Los anales materiales de la República romana nos informan tal vez mejor sobre el genio etrusco que sobre el de sus fundadores.  La bóveda, importada de Asia por los pelasgos y llevada a la Grecia primitiva por la descendencia egea de éstos, fue traída a Roma por su descendencia itálica.  La Cloaca Máxima  de Roma es obra de ingenieros etruscos y constituye el intestino de la ciudad, la víscera orgánica en torno a la cual habrá de instalarse su profunda materialidad, para crecer paulatinamente y proyectar sus brazos de piedra sobre la totalidad del mundo antiguo.  Desde el siglo Vl, el etrusco no se conforma ya con donar a Roma su religión y su ciencia augural.  Abre también alcantarillas, edifica templos, eleva las primeras estatuas y fragua las armas con que  Roma ha de esclavizarlo.  Funde el bronce, y esos bronces ostentan una áspera fuerza, encauzada totalmente hacia la mas intransigente expresión, rugosa y entera como la de esfuerzo hermano al suyo.  De hecho, las más originales manifestaciones de su arte tienen siempre algo de heleno y sin duda, por su mediación, de Asiria y de Egipto.”
La arquitectura etrusca
Los etruscos no conocían el mármol y no utilizaban la piedra en la construcción de sus viviendas. Estas eran de materiales más frágiles y de fácil deterioro como la madera y el barro crudo o cocido, los utilizaban porque eran más moldeables. La piedra se reservó para las tumbas y construcciones militares. Es por esto que lo que pervive de la arquitectura de este pueblo son documentos de las construcciones sepulcrales, y algunos lienzos de fortificaciones destinadas a proteger las ciudades.

Las tumbas eran excavadas a subsuelo y cubiertas en lo alto por una especie de cúpula


 La decoración de las cámaras funerarias etruscas revela la convicción de que el espíritu del difunto continúa sobreviviendo de algún modo después de la muerte.



Los deudos tratan de reproducir en el sepulcro el mismo ambiente del que el difunto gozaba en vida.  Escenas de banquetes, fiestas y danzas se observan en los frescos de la pared del fondo de las tumbas.


Los templos eran construidos en madera, enriquecidos con revestimientos y esculturas de bulto y en relieve realizadas en terracota, entre las que se destacan las Antefijas, (cabeza insertada en el centro de una aureóla o conchilla)

A diferencia de los griegos, el edificio se erguía sobre un alto podio. 


 La columna etrusca, llamada columna Toscana, se caracteriza por su fuste liso, base redonda y un capitel equino chato y abultado.


Lo que marca la diferencia fundamental entre los etruscos y los griegos es la introducción del arco para sustituir las pilastras y el arquitrabe.  Esta novedad arquitectónica se transmite a la arquitectura romana.
  
La Escultura etrusca
El genio etrusco se manifestó especialmente en los pequeños objetos.  Hábiles en la orfebrería, técnica del grabado y la granulación (reducir el oro a bolas infinitesimales y soldarlas una a una) produjeron joyas exquisitas y espléndidos espejos de bronce.  


La influencia del arte griego también se manifiesta en los relieves de los sarcófagos, cuya temática es inspirada también por las leyendas de la mitología griega.  Frecuente son las aventuras de los héroes homéricos en la temática de decoración de los sarcófagos. 
Gracias a la riqueza de los yacimientos, hierro, estaño y cobre, la metalurgia en Etruria fue la más intensa del Mediterráneo central.  Los etruscos fueron excelsos broncistas.
La loba capitolina, admirable bronce etrusco, fue llevada a Roma y considerada símbolo de la ciudad. Los gemelos Romulo y Remo son obra renacentista muy posterior.
La cabeza de muchacho,  es de bronce, y prueba de forma concluyente, que el retrato etrusco no es simple copia del griego, sino una creación original;  extraña mezcla de serenidad y pasión, directo precedente del retrato romano.
Las estatuillas votivas de bronce son muy numerosas en los santuarios etruscos, presentan una notable deformación en el sentido de la longitud.  Da a la figura humana un aspecto de pilar delgado y termina, con efecto surrealista, en una cabeza diminuta.
Los sarcófagos de terracota con los difuntos reclinados sobre su cobertura son la creación más típica del arte etrusco.  El difunto junto a su mujer, disfrutaba de una festividad.  En la sociedad etrusca, la mujer vivía en un plano de igualdad con el marido y compartía con él los banquetes y ceremonias.
 La influencia del arte griego también se manifiesta en los relieves de los sarcófagos, cuya temática es inspirada también por las leyendas de la mitología griega.  Frecuente son las aventuras de los héroes homéricos en la temática de decoración de los sarcófagos.
La Pintura etrusca
 En la pintura, el genio etrusco se expresó de forma más libre y atrevida.  En el mundo de los muertos la alegría de vivir surge como un caudal impetuoso.  Una vitalidad que pareciera que nace de profundidades que nos han sido negadas.
La técnica pictórica era la clásica del fresco.  Sobre una capa de revoque se dibujaba el contorno de las figuras, rellenadas luego con colores simples, pero de tonos brillantes y agradables.  Se nota una evidente inspiración griega, la diferencia la marcan las formas de la anatomía del modelo que muestra una clara indiferencia ante la exactitud y perfección de las proporciones y el realismo de los géneros del mundo griego.
Era muy común, el decorar con frescos las paredes de las tumbas, para que el difunto pudiera reencontrarse en el más allá con los momentos y aspectos más agradables y acostumbrados de las actividades que desarrollara en vida:  los banquetes, los juegos, las danzas, los deportes y, más raramente, escenas religiosas y mitológicas.
Los frescos de las tumbas conllevan una fantasía orientalizante.  Con plantas y animales extraños, figuras estilizadas y pintadas con contrastes crudos de colores,  atmósferas de ensueño y líneas graciosas o también purísimas.
Como vemos, el arte etrusco es influenciado por los estilos artísticos de Grecia y el Oriente,  como así, el estilo etrusco entrega con sus geniales creaciones tanto en la escultura como en la arquitectura,  un legado muy importante a los romanos.  Para terminar, citamos a Fauré:
“A la larga, de no haber conseguido Roma aplastar su germen, el genio etrusco hubiera acabado probablemente por aprovechar el ocaso de Grecia para realizarse a sí mismo al contacto con su tierra.  Tierra áspera, hacha de bosques, de torrentes y de montañas, aunque muy dibujada y definida. Pero el campesino de Etruria, encorvado sobre el surco o con la visión continuamente limitada por las colinas, no disponía del libre horizonte abierto ante el habitante de Grecia, traficante por los golfos e islas o pastor en las alturas.  De ahí que, en el arte etrusco, haya siempre un elemento fúnebre, violento y amargo.
Reina el sacerdote. Las formas se confinan en las tumbas. Las escultura de los sarcófagos, dos extrañas figuras, con la parte inferior del cuerpo quebrada y la superior hermética y sonriente, que se incorporan a medias, con la rigidez y la expresión mecánica de todos los arcaísmos; los frescos de las cámaras funerarias, que relatan sacrificios y degollaciones; todo, en fin, es fanático, atormentado y supersticioso. El mito y la técnica provienen frecuentemente de Grecia. Pero todo parece más cerca del infierno que los primitivos de Pisa pintarán, veinte siglos después, sobre los muros de su camposanto, que de las armonías de Zeuxis. El genio toscano se vislumbra ya en estas formas singulares, excesivamente alargadas, un tanto enfermizas y en donde ni el vigor ni la elegancia de la raza alcanzan a vencer su inquieto misticismo. Brota de ellas, sin embargo, una extraña energía, una vida misteriosa. Estos frescos sombríos parecen sombras fijadas en un muro. Se revela en ellos un genio decorativo pavoroso, un equilibrio constantemente perseguido y que se diría estilizado por la simetría aparente de los gestos rituales, del vuelo de los pájaros, de las ramas, las hojas y las flores. Algo semejante a una danza cogida al vuelo en el más fugaz de sus ritmos.”
 

2 comentarios:

David Pardo dijo...

Hola! esta entrada me ha servido para aclarar algunas dudas que tenía sobre los etruscos, estoy estudiando el acceso a la universidad y en ella tengo la asignatura de Historia del arte, a veces me pierdo un poco pero creo que a partir de ahora tendré tú blog como referencia para consultar dudas.

Gracias y un saludo!

David Pardo dijo...

Hola! esta entrada me ha servido para aclarar algunas dudas que tenía sobre los etruscos, estoy estudiando el acceso a la universidad y en ella tengo la asignatura de Historia del arte, a veces me pierdo un poco pero creo que a partir de ahora tendré tú blog como referencia para consultar dudas.

Gracias y un saludo!