el maestro Adolfo Couve Rioseco

Pintor y escritor chileno. Nace en Valparaíso el 28 de marzo de 1940 y muere en Cartagena el 11 de marzo de 1998.



Detesto lo anecdótico y me carga la “imaginación”. 
No la he ocupado nunca. Si la ocupara podría hacer una novela al mes, pero no me interesan las novelas que consisten en andar destapando los techos de las casas para mirar lo que está pasando adentro. 
Esos son folletines, vida privada, escándalo. 
Un artista jamás hace eso, porque si yo me pongo a destapar los techos voy a encontrar un público que lee por curiosidad y no por la aventura del lenguaje


Couve se desarrolló como pintor intimista, como un realista nostálgico, cercano al naturalismo de los post-impresionistas y la vanguardia.
Realizó sus estudios primarios y secundarios en el colegio San Ignacio y sus estudios artísticos en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, donde fue discípulo de Pablo Burchard. Además, realizó estudios en l’Ecole des Beaux Arts de París (1962-1963) y en The Arts Student League en Nueva York.     
Su labor docente se extendió desde 1964 hasta el día de su muerte, siendo profesor de Pintura e Historia del Arte en la Facultad de Arte de la Universidad de Chile, donde también fue profesor de Estética e Historia del Arte. Además fue Profesor Asistente de Augusto Eguiluz y Profesor de la Escuela de Arte de la Universidad Católica de Chile.
A pesar del reconocido talento plástico de este artista, desde 1971 hasta 1983, abandonó la pintura para dedicarse a la literatura y transformarse en escritor.
A partir del año 1983 retomó nuevamente la pintura, pero sin dejar de lado las letras, de modo que desarrolló ambas actividades.
Los últimos 12 años de su vida los vivió en Cartagena, uno de los lugares que más amaba el artista y que fueron la inspiración de sus últimas telas y textos.


Trayectoria
A través de sus paisajes, retratos, naturalezas muertas y figuras humanas, el artista buscó captar el momento fugaz, el instante, utilizando un lenguaje plástico muy natural, un expresionismo sensorial que se nutrió de la relación absolutamente directa del artista, con el objeto o tema de la obra.
Couve se apropió de pequeños instantes, de simples momentos e intentó hacer de ellos temas universales. El mismo  aclara que el pintor realista no copia la realidad, sino que la traduce con una actitud mística, absolutamente conciente de la muerte y con una necesidad de aferrarse a lo que ve.
Esta concepción más bien filosófica de la pintura refleja la actitud y sentimiento del artista frente al mundo, al arte y la vida. De este modo, en sus telas el tema se muestra como un pretexto para volcar, a través de su propia carga emotiva, la visión sensorial e intuitiva del modelo escogido.


Aportes
Entre premios y becas que obtuvo, destacan: Beca Escuela de Bellas Artes de París, Francia (1962); Tercer Premio, Salón Oficial, Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago (1963); Segundo Premio, Salón Oficial, Museo de Arte Contemporáneo de Santiago (1966); Premio Mérito, Concurso CRAV, Santiago (1967); Primer Premio, Concurso Acero del Pacífico CAP, Museo de Arte Contemporáneo de Santiago (1967); Premio de la Crítica 1989, especialidad Literatura, Círculo de Críticos de Arte de Valparaíso por su libro "La copia de yeso" (1989). 
     

Además de la labor académica que realizaba con la mencionada pasión, Couve incursionó en la literatura; en diversas novelas desarrolló sus teorías sobre el arte, a la vez que encontraba otra posibilidad de expresión para su particular poética.
En el área de la literatura publicó los siguientes títulos: Alamiro (1965); En los desordenes de junio (1974); El Picadero (1974); Tren de cuerda (1976); La Lección de pintura (1979); El Pasaje (1989); La copia de yeso (1989); El cumpleaños del Sr. Belande (1991); Balneario (1993); La comedia del arte (1995); Cuarteto de infancia (1997) y Cuando pienso en mi falta de cabeza (editado de forma póstuma en 2000). Como escritor perteneció a la Generación del 68 junto a Skármeta, Wacquez y Carlos Cerda, entre otros.
Adolfo Couve fue un importante profesor de Historia del Arte y de Estética en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, que se desempeñó en ese cargo por muchos años, logrando, con el enérgico discurso de sus cátedras, marcar sustancialmente a varias generaciones de artistas e historiadores del arte. Sus clases, cortas pero intensas, versaban sobre las cualidades transformadoras de la obra de Cézanne, el manifiesto sobre el claroscuro reflejado en  'La Ronda Nocturna' de Rembrandt o la maravilla pictórica de alta complejidad barroca de 'Las Meninas', de Velázquez.


La Obra de Couve


Couve utiliza el óleo sobre tela como principal técnica, y desarrolla tres géneros:  el retrato, bodegones y paisajes, principalmente playas de Cartagena.
Sus pinturas se constituyen en torno a la sencillez: con trazos rápidos de gesto único, representa pocos objetos en la tela, dejando amplios espacios vacíos.  El tema aparentemente conciso; deja notar que es sólo la excusa del pintor,  para volcar su necesidad de expresar algo a través de su pintura, ese algo supuesto, hace una patente demostración de la verdad de la obra de Couve.



Joven leyendo (1972)


Lo fundamental para él, es la pintura que se piensa a si misma, por lo tanto, Couve evade los detalles de los paisajes o personas al pintarlas esencialmente en lo que se refiere a juegos de luces y sombras. La perspectiva clásica no es importante, emergen el color y la textura tal como brotan de él las pinceladas. El cuadro muchas veces muestra el blanco del lienzo en espacios en que el pintor simplemente no quiso aplicar pasta. La espontaneidad de su trazo es asi, la pintura es un artificio.



Naturaleza muerta con tintero rojo


La economía que yo persigo en el lenguaje es para que salga una cosa fome, 
porque lo fome para mí es lo entretenido. 
Está todo saturado de entretención. Veo una película entretenida y al tiro me aburro, pero si aparece por ejemplo una señora de clase media preparando sánguches en la televisión, ahí me enchufo. 
Donde no pasa nada, pasa todo; no pasa nada, pero pasa todo lo mío. 
Valoro a las personas sobre las que no se sabe nada; a las personas que pasearon por la terraza de Cartagena el año 30 con un hijo de la mano y no fueron para ninguna parte; a los que ocuparon piezas en las residenciales, que abrieron los cajones y se fueron.



Sin título





Couve era un hombre abandonado a la sencillez, sus ropas y su andar eran desgastados, y no se debía al azar, él lo sabía, y asi era el. Paso a citar a Valentina Schuze, que dice de Couve: "El artista relaciona la experiencia del arte y la belleza con el espectáculo indescriptible del entorno natural, que, a través de la simpleza de sus líneas, sostiene y posibilita la vida del hombre, tal cual como el arte sostiene y posibilita la expresión sensible e inestable del trazo del pintor en la dicción de la apariencia. Cualidades explícitas del signo estético Couveano, donde la presencia lingüística y la infinitud del sujeto anónimo, desaparecido e inmortalizado por la producción artística, se conjugan comoinscripción de belleza. "
Cristian Warnken pregunta a Adolfo Couve en su última entrevista:




¿Por qué para ti la belleza está en lo deteriorado?
No sé, pero ahí está- es que no sabemos lo que es la belleza, la belleza es esquiva, yo sé donde no está. ¿Dónde no está? No está en los malls, ni en el fútbol, ni en las teleseries, ni en lo brillante, ni en el arribismo, ni en la gente que corta los árboles y no respeta la naturaleza.
¿Por qué?
Porque cuando una cosa es bella... Es lo mismo decir mar que decir pirámide, es lo mismo decir árbol que madonna de Rafael. Esos son artistas extraordinarios que han podido poner en la lista de lo que existe lo que no existía y que la naturaleza necesitaba. ...Que la naturaleza del hombre necesitaba para retener la infinita existencia del Cosmos en su propia existencia, en la producción artística devenida obra insigne y contemplada a lo largo del tiempo.


En cuánto a la literatura de Couve, no se aleja de lo que era la pintura para él.  El arte de Couve detestaba la anécdota, y esto se aplica a su obra literaria, donde la sencillez de los personajes confirman la idea de belleza que este artista quiso siempre entregarnos.


A continuación les dejo un enlace  del proyecto patrimonio, donde pueden leer esbozos de su obra literaria, y las entrevistas que se le hicieron.


Quizas el nunca lo supo, o no quiso saberlo, pero su pintura nos deja un inmenso legado y una lección de sencillez,  logró a través de la sencillez embestir sus telas de una pulcritud insuperables.  La soledad de sus personajes revelan un poco su propia soledad, los colores son muy limpios y puros.  Poca pasta, como él tanto nos decía, "...la luz se empasta, la sombra no"..  rígido en su técnica, pero el resultado es muy cálido y lo ménos rígido.  Couve era un  artista, tanto en su literatura como en su pintura, no pudo o no era su tiempo el superar o igualar a los renacentistas ni barrocos, pero lo que su pintura nos muestra  es muy bello y refleja lo que él era como artista.  Un gran artista.


No hay comentarios: