EL ARTE EN MESOPOTAMIA

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LAS PRIMERAS CIVILIZACIONES

No es significativo para este análisis el adentrarse en la historia del arte de los pueblos antiguos en lo que a historia se refiere. Es en relación a la belleza del arte en la historia que destacaremos aquellas obras que representan una huella que nuestros antecesores nos han dejado a través de sus expresiones artísticas. Asi podremos comprobar que a través de ellas, podemos deducir como el hombre ha vivido desde sus orígenes, y porqué llegó a realizar tales obras, que aún podemos apreciar. 
Podemos descubrir semejanzas y encontrar una identificación entre nuestra forma de expresión, los recursos creativos y los resultados conquistados por estos pueblos y civilizaciones, para encontrar el lazo que nos conecta y valorar su enorme legado. 
Es el trabajo increíble y notable, de los arqueólogos determinar fechas exactas y analizar en un mapa, los lugares donde estos pueblos se asentaron. 
Existen distintos y diversos planteamientos teóricos al respecto. Son los estudios teóricos relacionados con la filosofía y sociología del arte la visión más adecuada con que haremos el análisis, un enfoque conceptual de las obras de arte que las relacionan con la concepción de vida de las civilizaciones antiguas. 
Toda esta parte de la historia está planteada de un modo reflexivo. 
Lo único concreto son las fascinantes obras de arte que se han podido rescatar con el paso del tiempo. 
Descubriremos que a pesar de las distintas ubicaciones geográficas de las civilizaciones que me interesa destacar, su concepción de vida es similar, y se va desarrollando de acuerdo al desarrollo del ser humano y sus propias características.

El nacimiento de una civilización fue precedido de incontables siglos de aprendizaje, durante los cuales el cazador de animales salvajes, solitario y sin hogar, el recolector de plantas silvestres, aprendió a vivir en el caserío y la aldea, a domesticar animales y a cultivar cosechas. 

Con los cultivos y el rebaño que le proporcionaban sustento y los vecinos con los que compartía el trabajo, el hombre pudo por primera vez gozar de tiempo libre para desarrollar rudimentarias artes, técnicas e ideas y crear otras nuevas. 
Estos avances fueron los que civilizaron al hombre.

MESOPOTAMIA 

El cambio revolucionario de vida del hombre, de parásito nómade a productor sedentario sucedió hace unos 10.000 años. En cuanto al lugar donde ocurrió, los expertos especularon que debía ser Mesopotamia. Puesto que se concedía que aquí se encontraba la sede de la “revolución urbana”, parecía razonable que pudiera haber sido también la sede de su “revolución económica”, y que la agricultura y la domesticación de animales se originaron en esta región. Una vez iniciada, la agricultura comenzó a convertir a los débiles en fuertes, a los productores apáticos en emprendedores, a los pocos en muchos. Y con la evolución gradual y el mejoramiento de las técnicas de labranza durante milenios, se produjo una inmensa proliferación de caseríos, aldeas y villas en todo el mundo antiguo y especialmente en la Mesopotamia del norte.
Luego abandonaron sus aldeas y emigraron hacia el sur en busca de expansiones de terreno propicias para su agricultura primitiva, que pudiesen proporcionarles un hogar nuevo y más feliz.

El Arte de Mesopotamia  

La concepción del arte en Mesopotamia respondió a una estética hedonista (Ver glosario), con un gran predominio de los sentidos por encima del intelecto. Fue, sobre todo, expresión del poder de los reyes, sin otorgar ninguna consideración social al artista. A diferencia de la cultura egipcia, cuya religión tenía su fundamento en una vida más allá de la muerte, la cultura mesopotamica negó toda posibilidad de una vida ultraterrena. 
Por todo ello, las formas artísticas desarrolladas surgieron como exaltación del poder temporal, encarnado por el rey, considerado como el máximo representante de la divinidad en la tierra. 
Sin embargo, como ocurrió en la cultura egipcia, los artistas que lo hicieron posible no tuvieron ninguna consideración social, perteneciendo a las capas menos favorecidas de la sociedad.  

El Artista en Mesopotamia 

El artista mesopotámico era un hombre surgido de los estratos más pobres de la sociedad; su salario era menor que el de los braceros del campo; su oficio, a menudo transmitido de padres a hijos, implicaba un lento aprendizaje. Por tanto, los nombres de estos artistas permanecen en el anonimato. El aprendiz no podía romper nunca la relación con su maestro, ni tan siquiera podía ser reclamado por sus padres; era una especie de esclavo que, cuando alcanzaba el grado de oficial, y si la suerte le favorecía podía aspirar, como máximo reconocimiento de su labor, a que el soberano le liberara del pago de impuestos. En Mesopotamia, el hombre queda reducido a casi nada: "Para el pobre -afirma un refrán sumerio- es mejor morir que seguir con vida. Si tiene pan, le falta la sal; si tiene la sal, le falta el pan. Si tiene carne, le faltará el cordero, y si tiene el cordero, le faltara la carne."  El hombre, como individuo, apenas existe socialmente: es la masa, o, en todo caso, la clase lo que define y condiciona la existencia humana. Pero, a pesar de ello, el hombre no mira más allá del presente. No confía en una vida mejor después de la muerte. Tras la muerte está el absoluto vacío o la desesperación. En ningún caso, ni siquiera para el rey, hay esperanza de un reencuentro con una sublimada felicidad.

El arte mesopotámico es, en consecuencia, un arte predicador y exaltador de la vida. El concepto de bello va asociado al de bueno. Es bello, y es bueno también, aquello que es agradable y gozoso, al igual que lo opulento y desmesurado. Lo bello parece estar íntimamente relacionado con el placer y con la vida.
Pero las manifestaciones artísticas no están al servicio de una vida comunitariamente placentera, sino al servicio de la vida y de la ordenación del mundo pretendida por la clase dominante.

El arte, desde las manifestaciones plásticas hasta las arquitectónicas, glorifica el poder, lo separa, sin trascendencia del nivel de la tierra y lo eleva hacia los cielos. El rey es un ungido de los dioses; el arte es el medio más apropiado para suplicar la protección de éstos y para expresar las deudas de agradecimiento.
No es tarea fácil seguir la evolución del arte mesopotámico, dominado por el poder. A lo largo de tres mil años, la depresión mesopotámica fue lugar de paso y de asentamiento de numerosos pueblos que buscaban su fortuna en las fértiles riberas del Tigris y el Éufrates, a pesar de que el Edén ya había dejado de ser el Paraíso. 
Estas gentes fueron sumando sus conocimientos, sus capacidades, sus visiones de la realidad a la primitiva cultura mesopotámica. Por ello, el arte mesopotámico puede concebirse como un tronco de árbol con numerosas ramas que se van extendiendo tanto geográfica como temporalmente.
Dos culturas mesopotámicas son interesantes de destacar., por las diferencias en su forma de vida y la concepción que ambas tenían de éstas.  Podemos observar que las diferencias de vida se reflejan espléndidamente en sus manifestaciones artísticas.  Asi reafirmamos lo que quiero demostrar en cuanto a que el arte es un reflejo de cada cultura y cada civilización.  Estas son las civilizaciones Sumeria y Asiria

El Arte Sumerio 
 

Debido a la ubicación geográfica donde se establecen, los sumerios no se desarrollan como un gran imperio. Se dividen en ciudades-estados, en las que la dinámica religiosa predominó siempre sobre la política. El rey era el intermediario entre el pueblo y la divinidad. Ya en época sumeria, la divinidad se concebía como un ser bueno e inmortal superior al hombre. La divinidad tenía poder absoluto que ejercía sobre una ciudad o una parte o elemento del universo. La fe en la pervivencia del alma después de la muerte era un principio de un peso específico importante en la religión sumeria.  
Uno de los elementos fundamentales que caracteriza a estas primeras culturas urbanas es la escritura. En un principio fue pictográfica e ideográfica, consistente en dibujos estilizados de seres vivientes y objetos. Posteriormente, al escribir sobre tablillas de barro, el dibujo se esquematizó más aún, quedando reducido a una agrupación de puntos y líneas. Esta escritura se llamó cuneiforme porque la huella era en forma de cuña. Se produjo también una evolución en el uso de los dibujos, que fueron perdiendo su valor ideográfico en favor del fonético. Con la llegada de los semitas, que adoptaron la escritura de los sumerios, se utilizó casi exclusivamente el valor silábico de los signos cuneiformes. Con esta simplificación se alcanza el último paso anterior al alfabeto.

 
Escritura cuneiforme (en forma de cuña) 



Los sumerios no eran un pueblo guerrero, eran mas bien pacífico y reflexivo acorde a sus creencias religiosas. El paisaje geográfico que los rodea, se revela tanto en su forma de vida como en sus manifestaciones artísticas. Elie Fauré comenta: “El desierto está demasiado desnudo para inspirar al hombre el deseo de formas múltiples y de sobrecargas decorativas..”  
Esto  recuerda a los egipcios, gran civilización  que se desarrolla de manera paralela y semejante a los de Mesopotamia.  Ambas civilizaciones se desarrollan, una cercana y dependiente del río Nilo, y la otra a orillas de los ríos Tigris y Eufates. Podemos deducir que es por esto que su concepción de vida es más trascendente y es el sacerdote el principal gobernante de las ciudades. No así lo que sucede con los Asirios, el otro pueblo mesopotamico que me interesa destacar. Estos llevan una vida bastante más extrovertida que los Sumerios; son guerreros y cazadores comparables con la vida conquistadora de los romanos.


La Arquitectura 
 
 En la civilización sumeria es difícil encontrar restos de la arquitectura, no habiendo piedra en Mesopotamia, los sumerios edificaron exclusivamente en adobe y madera.  
En la disposición de las ciudades sumerias, se establecen casas apiñadas en torno a un espacio sagrado, que era un amplio complejo arquitectónico, en el que se incluían además santuarios y capillas, talleres, almacenes y despachos para los escribas.  
En el centro y sobre una plataforma levantada, alzábase el templo del dios local. Estas plataformas no tardaron en alcanzar la altura de verdaderas colinas hechas por manos humanas, comparables a las pirámides egipcias, por el enorme esfuerzo que requería su construcción. Estas se conocen con el nombre de Zigurats . La más conocida es la llamada Torre de Babel. La construcción de los Zigurats refleja la extendida creencia de que las cimas montañosas constituyen el lugar de residencia de los dioses, creencia similar a la de los griegos y el monte Olimpo. 
La esencia del zigurat es estar elevado. A sus faldas se ordenaba al completo el aparato del socialismo teocrático: almacenes y talleres, oficinas y zonas sacerdotales, y el templo donde se situaba la estatua de la deidad para su veneración, puesto que la brillantez de la divinidad en todo su esplendor no podía ser soportada por todos los mortales. Mas arriba, la deidad se aparecería a aquellas personas con categoría para presenciar su gloria plena. La forma escalonada, de planos verticales que van retirando se conforme se eleva el edificio, es una modalidad básica de la arquitectura mesopotámica.



Zigurat de Ur



La Escultura Sumeria 

Su finalidad era la de enzalzar al gobernante, el que era para los sumerios el representante del dios en la tierra. Se creía que los dioses se hallaban presentes en sus imágenes, y las estatuas de sus devotos funcionaban como suplentes de las personas que representaban, bien orando, bien transmitiendo mensajes a la deidad correspondiente. A pesar de todo ello, en ninguna se adivina un esfuerzo real por alcanzar un auténtico parecido. Entregan el mayor protagonismo a la cabeza, la que cubría el cabello una peluca de oro o cobre, en algunas ocasiones, el resto del cuerpo puede estar trabajado también en piedra o en madera. Tanto los cuerpos como los rostros están rigurosamente simplificados y esquematizados para evitar distraer la atención de los ojos, los que se consideran las ventanas del alma. Estos son trabajados ahuecando la cavidad del globo ocular, para intensificar la fijeza de la mirada por medio de coloreadas incrustaciones. 
El sentido de la forma sumeria tiene como base el cono y el cilindro. Brazos y piernas tienen la redondez de tubos, y las largas faldas presentan una curvatura suave, como moldeadas en torno, incluso en épocas posteriores cuando la escultura mesopotámica contó con un repertorio de formas mucho mas rico, esta característica se fue afirmando cada vez más. 


 


      
De la época han sido encontradas unas 30 esculturas del rey Gudea de Lagasch; fueron realizadas en diorita o dolerita negra. El personaje aparece en diversas posturas. Gudea es un rey sacerdote, que fue también arquitecto. Su mirada es casi siempre sumisa ante la divinidad. Sus músculos indican un gran naturalismo y hay robustez en el cuello. Las proporciones de estas esculturas son voluminosas y lo más elegante es el trazado de la boca, la conformación de la nariz y el delineamiento de las cejas. En todas ellas, el patesi Gudea aparece vestido como un monje, con una túnica que deja descubiertos el hombro y el brazo derechos, y siempre con las manos juntas en actitud de oración. Todas las estatuas de la serie producen una impresión no sólo de serena majestad, sino también de intenso fervor religioso. 
 



 Los bajo relieves, representaciones realizadas para representar distintas acciones del rey,  puede ser moldeada en materiales blandos para vaciarlos en bronce, o juntando y combinando materiales variados como la madera, el oro laminado y el lapislázuli. 



 En la forma de representar las figuras, se establece una escala de tamaños. El de mayor tamaño es el dios, la que sigue es la diosa madre, y las restantes son figuraciones de sacerdotes y devotos. Las dos divinidades se distinguen del resto no solo por la estatura, sino también por el mayor diámetro de las pupilas de sus ojos. 




En algunos casos se presenta una asociación de animales y divinidades como reminiscencia de épocas prehistóricas, esto no sólo se da en Mesopotamia sino también en Egipto. Lo que distingue a los animales sagrados sumerios, es la activa parte que toman en la mitología. 


Los Asirios 

El lenguaje que emplean los artistas asirios es más o ménos parecido al sumerio, porque el paisaje geográfico de ambos no difiere demasiado.  Luego de las transformaciones que siguieron al pueblo sumerio, en el orden social y en las condiciones de vida, el positivismo de éstos se convierte en brutalidad.  Recurro a Fauré para mas claridad: 
 "El sabio sacerdote ha cedido su lugar al jefe militar, que ha usurpado en su provecho, y para el provecho de su casta, los poderes temporales que le habían confiado sus compañeros de caza y de combate.  El rey ya no es en Asiria, como en Egipto, el comparsa y el instrumento del sacerdote.  Es el Sar, el jefe temporal y espiritual, cuyas órdenes se acatan so pena de la vida." 
Es entonces, el pueblo asirio un pueblo guerrero, que de alguna manera ha evolucionado, se ha transformado con el nuevo estado social.  El que dirige entonces, el poder es el Sar y es él la personificación misma del poder.  "El sol, los planetas, el fuego son ahora seres reales, terribles devoradores de hombres, cuyo brazo armado es el Sar".  
Elie Faure describe en un lenguaje exagerado pero poético las características del pueblo asirio.  No dejaré de citarlo para el goce del lector de estas paginas.
"Este Sar está colmado de un sinfin de vicios atavicos, deformado antes de subir al trono por la autocracia secular.  Se ve amurallado por un mundo de mujeres, eunucos, esclavos, oficiales, ministros, en una espantosa soledad.  El lujo, el peso de la vida material, han aplastado su corazón.  Es una bestia sádica, enervada por el aburriimiento, la lujuria y la música, los olores de los manjares y las flores."
El arte asirio, por lo tanto está al sevicio del Sar. Narra sus triunfos en batallas sangrientas, la cacería del rey que es la actividad que lo caracteriza, detrás del león, el drama del animal atrapado y mal herido.
 El artista acompaña al rey en sus actividades, y es tal la vanidad del Sar, que el artista lo capta, y su sensibilidad enfoca su representación en el animal presa de las armas del despiadado gobernante.  
La torpeza en el descuido  en el arte, se clarifica en una síntesis más pragmatica de las representaciones.  
A diferencia de las otras, las decoraciones vegetales se vuelven estilizadas y artificiosas. Las imágenes simbólicas sustituyen frecuentemente a las representaciones de los dioses.   
El friso narrativo, derivado de las escenas de estelas y sellos, será el elemento artístico más importante del arte asirio.  La función del arte es ésta.  Narrar acontecimientos y para esto se utilizan los bajo-relieves, que son verdaderas escenas casi cinematográficas de las hazañas del Sar.   Pero una vida guerrera es una vida desconfiada y con lleva al temor,  viven atemorizados en las noches por lo sombrío del desierto, lo misterioso se vuelve tenebroso,  y la ciudad necesita amurallarse.  Las puertas están guardadas por representaciones de animales terribles, toros, leones de piedra con cabeza humana, marchando con paso rudo.
El arte asirio es muy rico en estas representaciones mitológicas, hechas de piedra de perfil o de frente,  frontalidad que nos hace evocar a los egipcios, que también hace un esfuerzo sintético en la representación de sus figuras.  
Pero como los romanos, la sociedad asiria no se interesa más que por las aventuras de guerra o de caza, donde el Sar, asi como el emperador, es siempre el héroe.


El Arte Asirio 

 El arte sirio es de una tremenda simplicidad.  

 "Basta que una silueta casi ordinaria, apenas sombreada de ondulaciones, esboce simplemente la forma, para que esta forma estalle de vida, de movimiento, de fuerza, de carácter salvaje.  se diría que el escultor recorre con la punta del cuchillo el trayect de los nervios que llevan el esfuerzo homicida en los riñones, los miembros, las mandíbulas.  Los huesos y los músculos distienden la piel hasta hacerla estallar.  Las manos aprietan las patas, estiran las cuerdas del arco.  Los dientes desgarran, las garras laceran, la sangre salpica, pegajosa y negra.."

De esta manera, Fauré describe con detalles dramáticos las escenas de la principal temática de los asirios expresada en su arte.

Uno de los Sares destacados de Asiria era Asurbanipal.  Sobre sus hazañas exiten varias descritas majestuosamente por los artistas en "estelas" talladas.
Asurbanipal fue un rey refinado y culto, un gran erudito, entendía y dominaba el arte de los escribas y las matemáticas. . Construyó una gran biblioteca en Nínive. Donde reunió un gran número de tablillas de barro, muchas de las cuales mandó copiar de otras originales. Esta biblioteca supone un enorme tesoro arqueológico, y gracias a ella se conocen los pormenores de la vida babilónica y asiria. 




  
Según Faure, el artista es un esclavo que está al servicio del rey. "El pobre artista se ve constreñido por lastimosas preocupaciones.  Adula a su amo, ornamenta sus ropas, cuida sus armas y sus arreos de guerra, lustra su cabellera, le muestra fuete e impasible en el combate, de mayor tamaño que los componentes de su cortejo, domniando sin esfuerzo a la bestia feroz que mata."


Pero en la hora de la verdad, cuando realiza su trabajo, esculpir las estelas que narran las hazañas del rey, el artista no puede evitar exponer su propia impresión en lo que retrata. La representación del rey es tal y como el rey se lo ordena. El cumple, pero toda su atención su minuciosa observación la vuelca en el animal al que se está cazando y los animales que conforman la expedición. He ahí donde el artista imprime su talento y su imaginación.

Así nos describe Fauré este episodio:

"El artista comprendía la única libertad que le era realmente accesible. El era infinitamente más fuerte que aquellos cuyo poder amedrentador tenía la debilidad de adorar. Los Sares demasiado elegantes, demasiado valerosos, los ornamentos reales, su aparato general exterior, todo ello le aburre. He aquí el desquite del escultor. Cuando representa lo que ama, impresiona y sorprende. Hay que preguntarle de qué forma veía él las bestias, caballos escuálidos, de patas delgadas y cabezas nerviosas, huraños, de hocico tembloroso, perros que tiran gruñendo de la cadena, leones erizados, grandes pájaros atravesados por las flechas que caen entre los árboles. "
 


"...esos cuerpos levantados en pie, con los miembros separados, las garras abiertas, los hocicos fruncidos, esas agonías, tan feroces como los impulsos o las victorias."

  
"Muertos, siguen siendo terribles, echados sobre la espalda, con sus gruesas patas que penden inertes.  Es el poema de la fuerza, de la muerte y del hambre".


  
 "La leona furiosa, con los dientes y las garras al descubierto, arrastra hacia el cazador su cuerpo paralizado porque las flechas le han roto la espina dorsal". 


 
La sociedad asiria no se interesa en otra cosa mas que por las aventuras de guerra o de caza, donde el Sar es siempre el héroe.  Su victoria y su fuerza se refleja en todo el arte asirio.  No hay deseo de mejorar la vida. Y en medio de guerras incesantes y de invasiones, el artista no tiene tiempo para una mirada más profunda, más que para ensalzar los poderes y la fuerza de su amo.
Murallas con bestias y monstruos alados que asusten al enemigo son también tema a trabajar para el escultor asirio.  Toda su fantasía y su creatividad están reflejadas en estos monstruos protectores de la ciudad.
estas características del arte asirio ,  nos recuerdan  el arte imperial de Roma.  Yes porque los romanos tambien fueron un pueblo guerrero, y conquistador. En cambio, el arte asirio nos recuerda el arte de pueblos pacíficos y profundos, por un lado como egipto, y por otro como los griegos. El arte como vemos, refleja entonces, la concepción de vida, la política y las creencias religiosas de cada pueblo antiguo.  Y podemos establecer semejanzas en la temática y en la forma según se asemejen en su manera de ver la vida y de vivir.

  
"Mis carros de guerra aplastan a los hombres y las bestias y los cuerpos de mis enemigos.  Los trofeos que conquisto están hechos de cadáveres humanos, de los que he arrancado los miembros y las cabezas.  Hago cortar las manos a todos los que prendo vivos".   
Escenas narradas por los escribas de Sares como Sargón y Asurbanipal.. 


 
"Las puertas se hayan guardadas por brutos terribles, toros, leones de piedra con cabeza humana, que marchan con paso rudo."


 Dios de la caza